Educar a un estudiante para toda la vida

Eres mamá: la primera profesora que tus hijos tendrán. Antes de poner un pie en un salón de clases, ellos ya habrán absorbido los principios básicos de lenguaje y aprendizaje. Desde que les enseñas sus primeras palabras, eres un jugador clave en la formación de sus cerebros de esponja. Toma un minuto para observar tu horario diario y piensa en cómo interactuar con tu hijo. ¿Lees en voz alta y escribes cosas para compartírselas? ¿Le hablas o cantas a tu hijo? Si es así, ya estás construyéndole experiencias enriquecedoras.

 

El alfabeto: háblale siempre

Los niños aprenden el lenguaje escuchando las palabras en voz alta. “Cuanto más hables con tu pequeño y más palabras utilices cuando esté presente, más palabras tendrá en su vocabulario”, dice Renee Mizrahi, una especialista en lectura y autora de “Secretos para triunfar en la lectura”. Utiliza cualquier oportunidad para conversar con tu hijo; cuando lo alimentes, bañes o lleves de paseo, dile todo lo que pase a su alrededor.

Desarrolla sus destrezas

Cuando sus manos sean lo suficientemente grandes, empieza a desarrollar las habilidades de motricidad fina de tu hijo con actividades que involucren el modelado de arcilla o de masa. A partir de ahí, trabajen ensartando un collar de cuentas y pintando cuadros. Con el tiempo, el mejoramiento de la destreza manual ayudará a tu hijo a transformar los garabatos en escritura legible.

Dale un buen ejemplo

Los niños son imitadores naturales. Si ven que dedicas tiempo a leer, es posible que quieran seguir tu ejemplo. La incorporación de la lectura y la escritura en su propio programa es un hábito deseable para que lo adopten.

Toma ventaja de sus intereses

Los niños son curiosos por naturaleza y desarrollan sus intereses particulares por su cuenta. Utiliza esto como un trampolín para su aprendizaje, mediante la adquisición de libros sobre sus temas favoritos y fomentando el juego creativo, incluyendo la escritura y el dibujo.

Reserva un espacio creativo

Fomenta una imaginación fértil dándole a tu hijo un espacio creativo en el que pueda realizar cosas artísticas y creativas. Llena el lugar con plumas lavables, pedazos de papel, revistas viejas y otros materiales de arte que tu hijo disfrute. Anímalo a que haga garabatos, escriba historias o juegue a “la oficina.”

Canta, canta, canta

“Las habilidades de conciencia fonémica comienzan con la habilidad para escuchar; enséñales a los niños a prestar atención a todo tipo de sonidos. Empieza jugando a las sillas musicales o juegos rítmicos con aplausos”, dice Kristen Bjorn, consultora de lectura y diseñadora de currículos. “Estas habilidades conducen directamente a la fonética”. Mizrahi sugiere que le cantes a tu bebé cuando le cambies el pañal, lo bañes, lo alimentes o realicen sus actividades diarias.

Regresa la historia para la hora de acostarse

Una de las mejores maneras para desarrollar las habilidades de alfabetización es leyéndole a tu hijo durante 20 minutos cada día, dice Susan B. Von Derau-Cornelio; especialista en alfabetización temprana para la Coalición de Aprendizaje Temprano de Orange County, California. Si pones estos 20 minutos en tu horario, alrededor de la hora de dormir, se sincronizarán muy bien con el tiempo de relajación.

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